domingo, 28 de agosto de 2011

Recuerdos en tu casa.

Te dejé mi compañía plegada en el cajón de las camisetas. Mi mejor sonrisa está colgada junto a tus chaquetas. Los abrazos creo que están en el cajón de la mesilla. Las miradas de reojo se perdieron en el espejo de la entrada. Los paseos los guardé en el zapatero. Las fotografías están todas colgadas por tu habitación, no las quites nunca, son obras de arte, como tú. Ojalá algun día recibas el valor que tantas veces me faltó, lo escondí entre todas esas cartas que escribía por las noches pensando en ti. Todas las palabras que debí decirte, todas, están por el suelo del salón, desperdigadas. No me olvido de tus consejos, de tus ánimos y de tu optimismo. Están congelados, en la nevera.
Los besos deben respirarse todavía por toda la casa. Igual que yo te respiraba cada día, 14 veces por minuto. Minutos, segundos y horas. Cuánto tiempo pasamos siendo felices!

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